Con la llegada de las redes sociales, las comunicaciones han evolucionado en todas sus formas y, entre ellas, la llamada comunicación corporativa. La Web 2.0 ya no se puede tratar como un fenómeno innovador, sino como una herramienta a disposición de todos los usuarios de Internet.

Muchas empresas se han dado cuenta de esto y han decidido incorporar las redes sociales en sus comunicaciones internas y externas. De esta manera dejan de enviar mensajes unidireccionales para dar paso a una comunicación interactiva y dialogante más directa entre productor/directivo y consumidor/subordinado.

Otras empresas tienen miedo a dar este salto porque consideran que pierden el control de su imagen y ponen en peligro su reputación. Pero esto no es del todo cierto. Si se confía en el producto o directrices servicio que se ofrecen, el público/consumidor será amable con la empresa. No se trata ya de sólo proyectar imagen sino de construirla entre todos: jefes, empleados, consumidores, medios y opinión pública.

Si una empresa quiere ser querida por sus públicos (interno y externo), que sea buscada por los clientes potenciales, que te sean fieles en las buenas y en las malas, es necesario abrirse al diálogo. Las redes sociales no aguantan ya la comunicación unidireccional. Es el momento de apartar el temor y comenzar a interactuar con ellos; de abrir vías para la comunicación multidireccional y, así, establecer una relación que va más allá de la compra-venta del producto o servicio.

En definitiva, las empresas deben estar presentes en Internet y en las redes sociales, no tanto porque sea el futuro, sino porque, de no estarlo, se están quedando en el pasado o, peor, desapareciendo.

Luis Calderón.